lunes, 16 de junio de 2008

Con los trastos a otra parte


La peña se ha ido con los trastos a otra parte, afortunadamente no son los trastos de matar, sino los de templar y mandar.

Yo no me voy, aquí seguiré, pero sin imposiciones de tiempo ni de lugar. Cuándo quiera, quiera. Cuándo pueda, pueda.

Si os digo, sin embargo, que he disfrutado del tiempo compartido, que creo que he conocido aquí gente que me ha alegrado algunos días, que me da un poco de pena la despedida, pero que la veo momentánea.

Flipo de lo efímero de lo cibernético. Estuvo bien mientras duró, pero como vino, se piró.

Al que me trajo, ya sabe que le quiero, a los que me he encontrado también.

Avisar si volvéis.

Un heresiarca sin calificativo

sábado, 7 de junio de 2008

Seguridad



Hoy había quedado para montar en bici con un amigo, bueno, digamos que un eskaker más que un amigo, y claro, se ha escaqueado.

He cogido la bici, y aprovechando que empieza a hacer colorcito me he puesto en marcha a media mañana, así, para pasar un poco de calor.

Cuando he llegado a la primera bajadita todo terreno, me he lanzado a tumba abierta, bueno, esa era mi impresión. El viento contra mi rostro, las espigas contra mis piernas, y en un momentito de felicidad descendente, Ffiiiiiiiiuuuuuuh, ligero vuelo, y Plafff, al suelo.

Tirado en el suelo con el cuerpo magullado, y esos raspones que no son nada graves, pero que duelen y escuecen, estaba yo, como un quejica solito quejándome del golpe, pero de repente aparece otro ciclista, y de un golpe me levanto y le digo que no ha sido nada que estoy bien. Le agradezco que haya aparecido porque aunque no necesitaba su ayuda para levantarme y curarme las heridas, y llevarme a un hospital, hay que ver el efecto que ha tenido sobre los dolores, en cuanto le he visto me han desaparecido por puro prurito (no, no es nada, no te preocupes estoy estupendamente, no sé qué ha pasado).

El caso es que soy de los que se resiste al casco, soy motero desde que tengo uso de razón y siempre llevo casco, pero me cuesta convencerme de la necesidad del mismo para montar en bici o esquiar, y la gente me lo recomienda y me lo aconseja porque saben que soy un poco kamikaze y torpe al tiempo, y yo , erre que erre, que me he caído mucho sin casco y aquí estoy, defendiendo esas teorías que corren de mail en mail, de lo duros que éramos cuando íbamos en 600, jugábamos a prusia, todo el día en la calle, etc…, etc..

Lo peor es que me parece un comportamiento ridículo, el mío, y es evidente que tendrá sus ventajas, salvar el coco.

Heresiarca con poco que contar