lunes, 11 de agosto de 2008

Lontananza


Al final, fue lo cotidiano, lo material, lo crematístico, lo que me iluminó. Nada que ver con lo espiritual e inmaterial.

El caso es que me fui al Camino dejando un anuncio puesto para vender una lavadora alemana, yo que siempre había sido de moto japonesa, me pasé a una marca alemana, y como no podía ser de otra forma, los alemanes son magníficos fabricantes de electrodomésticos, pero yo quería una moto. Así que, escarmentado y cansado de tanta colada, decido volver con los nipones, y eso requiere una previa operación de compraventa, que una llamada al móvil, en pleno peregrinaje, puso en marcha.

Esta vez, quizá las conclusiones que saco son las mismas que la otra vez:

1- 1- Los habitantes de ciudad no estamos acostumbrados a mirar en lontananza, y de repente ves que hay algo más allá.

2- 2-Los navarros, a lo que se ve, han importado, además del euskera, a los estilistas capilares de Euskadi. Quién les ha engañado con esos peinados tipo Urko, esos flequillos, esas melenitas traseras, ese pelo corto bollero. "La polla"


Heresiarca que ve de cerca

3 comentarios:

Nepomuk dijo...

Oye... que yo miro en lontananza toooooodas las mañanas de los domingos y las vísperas de festivo. Pues faltaría más...

(¿la polla también es un estilo de peinado? con tupé, claro...)

Anónimo dijo...

Besos, Klaus, me gustaría decir algo medio inteligente, pero no entiendo nada de motos ni de lavadoras ni de cortes de pelo... Así que besos y ganas de leerte...

KlausK dijo...

Nica, feliz de tenerte por aquí.
Besos peninsulares