lunes, 12 de enero de 2009

Esperando un milagro


Supongamos que es sábado, supongamos que mis amigos han decidido desconectar de mí por unos días, o quizá por unos meses, supongamos que nos aburrimos. Por la calle pasa un autobús con esta publicidad: “Probablemente Dios no existe, disfruta la vida”.

FASE VIRTUAL

Decidimos entrar en un Chat para matar el aburrimiento, conocer gente, y subconsciente o conscientemente, con la esperanza de algo más que conocer gente, llamémoslo encontrar pareja, amante, amistad, ciber -amistad, o un simple roce. Y además, para que sea más difícil todavía, debe ser educada, discreta, joven, maja, y no diremos que rica por no parecer materialistas. (Ya se sabe, estas cosas se piensan pero no se dicen). Ah, y por supuesto debe ser “normal”, porque nosotros somos “normales”, solo faltaba!!.

Y de repente en el Chat nos encontramos con otra persona, que a diferencia nuestra, ha decidido desconectar de sus amigos por unos días, no se aburre, y simplemente quiere conocer gente. Desconocemos su consciente y subconsciente.

Se entabla conversación, siempre salpicada de dislexia digital, iniciada con el interrogatorio tipo: ¿de dónde eres?, ¿de qué color es el caballo blanco de Santiago?, ¿qué edad tienes?, ¿a qué te dedicas?, ¿de qué color es tu pijama?, ¿tu qué buscas por aquí?, ¿qué cosas te gustan?, ¿te gusta conducir?, y cosas por el estilo.

Superada esta fase, se puede haber producido un mínimo de empatía, o un retardo revelador en la respuesta al interregatorio de alguna de las partes.

Hay un mínimo de empatía, ¿será probable que Dios exista?.

El domingo se mantiene la situación con respecto a las amistades de cada cuál, hay quien desconectó y quien fue desconectado, y con coraje, orgullo, curiosidad y nervios de adolescente (por lo menos en el desconectado, que debería haber viajado más por el extranjero), quedamos.

FASE REAL

Es como volver a los años 50 o 60, o es que soy un poco paleto (vale…., muy paleto), y quedamos en el lounge-bar de un hotel. Cual si fuéramos hijos de la Gran Bretaña la puntualidad es victoriana, o isabelina, vete tú a saber.

Es el momento del enfrentamiento cuerpo a cuerpo, y para eso ponemos por medio un par de gin-tonics. En liza Bombay Vs. Hendrik´s, uno con limón y otro con pepino. El enfrentamiento es agradable, más allá de que el desconectado, sin motivo aparente, entra en fases de catalepsia, generando momentos de silencios siderales. Pasan manadas, hordas de ángeles. Definitivamente debería haber viajado más por el extranjero, o recibir un par de ostias de vez en cuando en forma de ganchos o crochets para sacarle de la fase cataléptica.

“Dios no existe, disfruta de la vida”. No sabes a que nivel de tus esperanzas conscientes o subconscientes llegarás, pero has conocido a una persona maja, educada, discreta, joven, (puede que incluso rica :-) ) y “normal”, y has pasado una tarde de domingo agradable. ¿Alguien da más?.


Heresiarca del ciberespacio amariconándose

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