jueves, 29 de enero de 2009

Las antípodas


He decidido intentar evocar todo lo que me sugiera Australia, sitio que no conozco pero que me gusta.

Lo primero que viene a la cabeza es el diálogo de “Los lunes al Sol” entre Santa y Lino, que en un arrebato de aburrimiento ocioso y preocupado de desempleados hablan de Australia como el paraíso, y en un momento dado, uno le dice al otro: “ ¿Tú sabes por qué se llaman las Antípodas? Porque significa lo contrario, Anti/podas, lo/contrario, lo opuesto que aquí. Allá hay curro, aquí no; allí follas, aquí no. Las Antípodas...”

Lo siguiente, era aquella leyenda falsa o verdadera que se contaba hace años de que allí había trabajo para todos, pero sobretodo, aceptaban mujeres por doquier, y las daban casa, trabajo y nacionalidad simplemente por pisar aquel territorio. No sé si sería verdad, pero como pago por repoblar el país, tampoco era mucho. Aunque las tías de mi edad pensaban en australianos rubitos y surferos y les molaba la idea. Lo que no sabían era que la mayoría de la población era de origen convicta por delinquir en las tierras de H.M. Elisabeth II, enviadas a la isla prisión.

Otra de las cosas que me viene a la cabeza es la anécdota de Guillermo Cabrera Infante cuando en un viaje por aquellas tierras fue perseguido y atacado sexualmente por un canguro erecto y “homosexualista”, que escandalizaba a la fauna australiana, y que asustó bastante al cubano. (Es una pena que no encuentre el relato que él hacía de la anécdota, porque era de coña total).

Como fui practicante de surf, aunque malo, muy malo, las playas, las olas y los spots aussies también me vienen a la cabeza, adornados por tablas de surf recortadas por la mandíbula del escualo, ésa que se usa para adornar el porche, y cuyos dientes forman collares surferos. En algunos casos la imagen es más sangrienta, cuando el tiburón no se ha conformado con la fibra de vidrio y ha preferido tejido epitelial, músculo, y hueso humano.

Recuerdo por algún extraño motivo a los maoríes, y no sé por qué. Y recuerdo, por supuesto, la cerveza Foster´s.

Estando estudiando segundo de derecho, y en plena crisis decisoria, recuerdo que quería ir a Londres a una escuela de mayordomos, para que me educaran como ayuda de cámara de lujo, y digo educar porque eso no se aprende, para eso, se educa. El objetivo final era ir a Australia a trabajar a una casa de unos nuevos ricos multimillonarios como mayordomo-ayuda de cámara-contable-asesor-consejero, a cambio de un sueldo de mayordomo-ayuda de cámara-contable-asesor-consejero ad hoc, es decir , de ejecutivo de multinacional de primera línea, vamos un esclavo del siglo XX bien remunerado. Je je je, ya me imagino a las órdenes de la caprichosa señora teñida de rubio platino.

¿Qué os evoca Australia?

Heresiarca evocador

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando yo era chica, mi señor padre, que es muy aficionado a nadar en aguas abiertas, decía, todo serio, que al nadar en Australia no sólo tienes que vigilar que no te coman los tiburones, sino también los cocodrilos de agua salada. Eso él personalmente lo consideraba un exceso. Porque no se puede estar en todo.
Yo me moría de risa.

KlausK dijo...

Un cachondo mi señor suegro