Vuelvo de las minivacaciones de semana santa como un zombi, deambulando por la casa, arrastrando los pies por la ciudad, depositando mi peso bruto sobre el sofá.
E invariablemente una vez más me pregunto qué coño hago aquí, esperando a que mañana empiece la rutina laboral, de ese trabajo escasamente motivador.
Tratando de huir de esos pensamientos decido ir al fútbol. Al menos charlaré con alguien de otras cosas, aunque surgirá el famoso tema de la vuelta al curro. Estoy tan aplatanado que tengo que hacer un esfuerzo para ir al estadio. Una vez allí, el partido es tan malo y aburrido que sale el tema de la vuelta al trabajo. Parece que el que peor lo lleva soy yo. Tanto, tanto, que hasta que no ha terminado el partido no he sabido quién era el equipo rival.
Es lo que tienen los zombis y los Hippys, que les da igual el equipo contrario.
Heresiarca derrotado
