
Llevo una temporada larga andando, andando, andando. Un día, alguien empezó a hablarme de unos zapatos que eran “buenísimos” para la espalda, “extraordinarios” para las rodillas, “superprotectores” de las articulaciones. Ese alguien apareció un día con los zapatos de marras, y eran ciertamente feos, eran espantosos, horribles. Solo con verlos descarté ponerme alguna vez semejantes plataformas.
Pero nunca digas nunca jamás. Me empezó a insistir mucha gente de las bondades de semejantes engendros agondolados, por lo cóncavo, y blindados, por el aspecto de tanque, que cosa más fea.
Decidí comprármelos, los menos feos de entre los horribles, vi el video de demostración, me los calcé, y salí a la calle a practicar. Semejante artefacto en los pies requiere de un previo entrenamiento para no caerte de morros.
Una vez dominada la técnica, todo cambió, y empecé a andar erguido, con una elegancia natural, el culo prieto y el abdomen profundo activo, con un ligero levitar en cada paso. En definitiva empecé a andar como un negro, erguido, orgulloso y elegante.
Cierto es el beneficio articular y muscular que se alcanza con ellos, pero no es menos cierto que tienen algunos inconvenientes. Por ejemplo, no están hechos para salir corriendo si te atracan, casi mejor te los quitas y se los lanzas al ladrón, tampoco parecen muy adecuados para las escaleras, y cuidado con los pedales del coche, quizá pises más a fondo de lo crees.
Otro inconveniente , una vez superada tu propia vergüenza a calzarte tus “Massai Barefoot “, es cuando te encuentras a algún conocido en la calle y te pregunta que por qué andas de una forma tan rara. Como contraprestación te hace crecer 3 centímetros o más, así que son adecuados para espectáculos de masas, eso sí, en equilibrio.
Una vez hecha la inversión, empecé a andar por Madrid, de un lado a otro, y digo andar, porque con estos zapatos se anda, no se pasea, no se camina, se anda.
Total que andando, andando, descubro cosas que me chocan. La concentración de peluquerías entre la Corredera alta de San Pablo y la calle Colón, es una de ellas, peluquerías de barrio, peluquerías para gays, peluquerías fashion, peluquerías minimalistas, peluquerías afros, peluquerías de bata de miragüana, será un consuelo en tiempos de crisis. No hay barberías.
Heresiarca con MBT
Pero nunca digas nunca jamás. Me empezó a insistir mucha gente de las bondades de semejantes engendros agondolados, por lo cóncavo, y blindados, por el aspecto de tanque, que cosa más fea.
Decidí comprármelos, los menos feos de entre los horribles, vi el video de demostración, me los calcé, y salí a la calle a practicar. Semejante artefacto en los pies requiere de un previo entrenamiento para no caerte de morros.
Una vez dominada la técnica, todo cambió, y empecé a andar erguido, con una elegancia natural, el culo prieto y el abdomen profundo activo, con un ligero levitar en cada paso. En definitiva empecé a andar como un negro, erguido, orgulloso y elegante.
Cierto es el beneficio articular y muscular que se alcanza con ellos, pero no es menos cierto que tienen algunos inconvenientes. Por ejemplo, no están hechos para salir corriendo si te atracan, casi mejor te los quitas y se los lanzas al ladrón, tampoco parecen muy adecuados para las escaleras, y cuidado con los pedales del coche, quizá pises más a fondo de lo crees.
Otro inconveniente , una vez superada tu propia vergüenza a calzarte tus “Massai Barefoot “, es cuando te encuentras a algún conocido en la calle y te pregunta que por qué andas de una forma tan rara. Como contraprestación te hace crecer 3 centímetros o más, así que son adecuados para espectáculos de masas, eso sí, en equilibrio.
Una vez hecha la inversión, empecé a andar por Madrid, de un lado a otro, y digo andar, porque con estos zapatos se anda, no se pasea, no se camina, se anda.
Total que andando, andando, descubro cosas que me chocan. La concentración de peluquerías entre la Corredera alta de San Pablo y la calle Colón, es una de ellas, peluquerías de barrio, peluquerías para gays, peluquerías fashion, peluquerías minimalistas, peluquerías afros, peluquerías de bata de miragüana, será un consuelo en tiempos de crisis. No hay barberías.
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