domingo, 27 de noviembre de 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Dientes de sierra

Esto es un mundo extraño, el de los blogs quiero decir. Ya comenté en su momento que el aburrimeinto fue uno de los factores que me hizo escribir el primer blog de fútbol y filosofía que solo tuvo una entrada, porque me olvide del nombre del blog, del nombre de usuario y la contraseña.
El segundo blog vino derivado de una extraña relación de amistad, ciertamente extraña. En esa espiral se hallaba un grupo de bloggers, de manera que nos retroalimentábamos unos a otros, nos leíamos unos a otros, nos comentábamos unos a otros, e incluso jugábamos partidas de trivial en mIRC unos con otros.
Todo el ggrupo estaba agglutinado por uno de los bloggers, que era la amalggama, el imán, el peggamento, las esposas, la sogga, el chicle, o lo que fuera en cada uno de los casos.
Una vez que desapareció el elemento aglutinador, los blogs empezaron a quedar abandonados, por lo menos el mío. Ya nadie lo lee ni nadie lo comenta. Se ha convertido en aquello que se decía que eran los blogs en los incios, un cuaderno de bitácora. Es cierto que como capitán o patrón deberían enviarme a bailar sobre la tabla, porque tengo descuidado el cuaderno, no hago constar en él todos los hechos relevantes de la singladura, sino más bien ninguno que no refiera nimiedades y cosas sin sentido.
Ahora que nadie mira mi blog, he descubierto que hay una pestaña con estadísticas e información sobre las visitas, precisamente ahora que las curvas están planas y las barras ni asoman. Aunque para mis sorpresa todavía entra gente, poca pero entran, supongo que será por error al buscar entradas en google, e incluso gente de el otro lado del charco. Sorprendente.
Heresiarca anonadado
jueves, 13 de octubre de 2011
Aproximación a algo que no quiero o puedo expresar

Para tener un annus horibilis no es necesario ser miembro de la familia real británica, aunque quizá ayude el hecho de ser hijo de la doble perfecta de HMQ Elisabeth II.
Este ha sido un año horrible, por múltiples factores que van desde la crisis, hasta la reforma constitucional sin referéndum, los recortes sociales, altísimas tasas de desempleo, no hemos ganado la décima, no hemos ganado la liga (pero hemos ganado la copa), etc…
Pero sin duda dos hechos han sido especialmente tristes. El hecho de haber tenido que sacrificar al perro, ese perro coñazo que estaba todo el día pidiendo mimos, que había que sacar cuando llegabas agotado a casa, que se intoxicaba comiendo algo y había que ir de urgencias la veterinario, sí, ese mismo perro, ése al que al sacrificarlo te ha hecho sentirte un poco criminal, ése al que ya echabas de menos desde el momento en que se decidió que había que hacerlo, ése que ya está no esperando a que llegues a casa.
Luego resulta que un tipo inteligente, con unas dosis ingentes de sentido común, y una cantidad equiparable de generosidad, decide irse de manera inopinada, dejando pendientes unos botellines, muchas lecciones y muchas risas. Y entonces te das cuenta que has perdido a alguien a quien querías mucho y no lo sabías, lo intuías, pero no lo sabías. Alguien que te daba seguridad sin pedírsela, te daba compañía sin pedírsela, y todo eso sin necesidad de estar cerca.
En definitiva, me he sentido huérfano, y profundamente egoísta, porque en realidad, huérfano se ha quedado su hijo, un tipo muy majo por el que él sentía adoración.
Heresiarca a secas
viernes, 7 de enero de 2011
Diversidad
Podría ponerme a desgranar una por una las bondades de los servicios públicos, y concretamente los dedicados a educación, sanidad, deporte, cultura y servicios sociales. Pero no lo voy a hacer.
También podría enumerar las pegas de los servicios públicos, y aquí en realidad, hay una principal y fundamental, la falta de conciencia de servicio público de quien los presta. Desde el primero hasta el último, con honrosas excepciones que salvan el barco del hundimiento.
Pero hoy quiero resaltar ese conjunto variopinto de usuarios de estos servicios, que permiten apreciar la diversidad en toda su magnitud. Cualquier antropólogo debería ir a ver un vestuario de un polideportivo municipal como parada obligada en el estudio del desarrollo y diversidad del ser humano. También los sociólogos deberían pasar por allí.
Vengo de la piscina y de ver una auténtica colección de calzoncillos imposibles, de diferentes cortes y tejidos, monocromos y polícromos. Y puede que digan mucho más sobre el individuo y su forma de relacionarse con otros individuos de lo q pudiera parecer.
Que podríamos decir de ese señor septuagenario que utiliza los clásicos calzoncillos, tipo ocean (ahora tipo CK) de toda la vida, pero se los sube tanto que podría ahorcarse con la goma. Quizá paso frío en algún momento de su vida o tenga miedo a constiparse, o quizá quiera taparse los pezones con una sola prenda.
De aquellos de mediana edad que siguen usando slip con estampados que creíamos descatalogados, podemos decir que es su mujer la que se los compra, de la misma manera que es la madre la que sigue comprando los de aquellos adolescentes que siguen usando ese mismo modelo de slip. Los que lo compran ellos, llevan bóxer tipo pegado, en algunos casos de una telas que podrían arder como teas con solo una chispa.
Vale, los medio pijos, “los quiero y no puedo” llevan bóxer de tela suelta, de algodón 100%, pero nunca veréis en este tipo de establecimientos bóxers de seda o hilo, demasiado finos.
Luego tenemos los subtipos dentro de cada tipo. El exhibicionista se pasea con el calzoncillo en la mano antes de ponérselo. Sorprendentemente no todos los exhibicionistas están dotados por encima de la media, los hay muy por debajo, lo cual es un tema digno de estudio. Con carácter general son los de bóxer pegado y los de slip liso o estampado los que más abundan en el subtipo.
Están los que lo último o primero que hacen, en función de si se desnudan o se visten, es quitarse o ponerse los calzoncillos. Mientras que otro subtipo opta por quitárselos lo primero y ponérselos lo último en un alarde de impudicia o tendencia naturista inexplicable para el primer subtipo.
No podemos olvidar el subtipo que ha asumido la importancia en cuestión de moda que han adquirido los gayumbos, y los lucen con garbo y maestría, generalmente bóxers apretados marcando paquete y tendencia al mismo tiempo.
Heresiarca antropo-sociólogo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

