viernes 7 de enero de 2011
Podría ponerme a desgranar una por una las bondades de los servicios públicos, y concretamente los dedicados a educación, sanidad, deporte, cultura y servicios sociales. Pero no lo voy a hacer.
También podría enumerar las pegas de los servicios públicos, y aquí en realidad, hay una principal y fundamental, la falta de conciencia de servicio público de quien los presta. Desde el primero hasta el último, con honrosas excepciones que salvan el barco del hundimiento.
Pero hoy quiero resaltar ese conjunto variopinto de usuarios de estos servicios, que permiten apreciar la diversidad en toda su magnitud. Cualquier antropólogo debería ir a ver un vestuario de un polideportivo municipal como parada obligada en el estudio del desarrollo y diversidad del ser humano. También los sociólogos deberían pasar por allí.
Vengo de la piscina y de ver una auténtica colección de calzoncillos imposibles, de diferentes cortes y tejidos, monocromos y polícromos. Y puede que digan mucho más sobre el individuo y su forma de relacionarse con otros individuos de lo q pudiera parecer.
Que podríamos decir de ese señor septuagenario que utiliza los clásicos calzoncillos, tipo ocean (ahora tipo CK) de toda la vida, pero se los sube tanto que podría ahorcarse con la goma. Quizá paso frío en algún momento de su vida o tenga miedo a constiparse, o quizá quiera taparse los pezones con una sola prenda.
De aquellos de mediana edad que siguen usando slip con estampados que creíamos descatalogados, podemos decir que es su mujer la que se los compra, de la misma manera que es la madre la que sigue comprando los de aquellos adolescentes que siguen usando ese mismo modelo de slip. Los que lo compran ellos, llevan bóxer tipo pegado, en algunos casos de una telas que podrían arder como teas con solo una chispa.
Vale, los medio pijos, “los quiero y no puedo” llevan bóxer de tela suelta, de algodón 100%, pero nunca veréis en este tipo de establecimientos bóxers de seda o hilo, demasiado finos.
Luego tenemos los subtipos dentro de cada tipo. El exhibicionista se pasea con el calzoncillo en la mano antes de ponérselo. Sorprendentemente no todos los exhibicionistas están dotados por encima de la media, los hay muy por debajo, lo cual es un tema digno de estudio. Con carácter general son los de bóxer pegado y los de slip liso o estampado los que más abundan en el subtipo.
Están los que lo último o primero que hacen, en función de si se desnudan o se visten, es quitarse o ponerse los calzoncillos. Mientras que otro subtipo opta por quitárselos lo primero y ponérselos lo último en un alarde de impudicia o tendencia naturista inexplicable para el primer subtipo.
No podemos olvidar el subtipo que ha asumido la importancia en cuestión de moda que han adquirido los gayumbos, y los lucen con garbo y maestría, generalmente bóxers apretados marcando paquete y tendencia al mismo tiempo.
Heresiarca antropo-sociólogo

1 comentarios:
esto no te renta nada no lo lee nadie
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